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Foto: cortesía www.cruyffinstitute.com.mx

Por: José Eduardo Zacaula // @SoyMilennial

Existen equipos con instalaciones de primer mundo, con visores escauteando en los torneos de mayor prestigio nacional e internacional, cientos de entrenadores y preparadores físicos con estudios en Johan Cruyff Institute o preparándose en otras instituciones y los resultados siguen siendo los mismos.

¿Entonces qué se necesita? ¿Qué está mal?

Mientras los equipos no tengan un plan integral de formación para sus inferiores, seguiremos observando procesos truncos y continuaremos cosechando resultados como los que ha obtenido la Sub 20 en el Mundial de la especialidad. Y esto también en gran parte es culpa de Doña Fede.

México necesita una sacudida y renovación estructural, la Federación está copada por empleados de las televisoras quienes de fútbol saben un carajo y su único objetivo es seguir recaudando billetes, nunca nadie de los que conforman la Dirección de la Liga Mx como de Selecciones Nacionales se han ocupado de plantear un esquema de trabajo único, de tal manera que México y sus clubes se conviertan en un semillero de talento que pueda repercutir en éxitos internacionales.

Únicamente se trabajó bien con 2 camadas de futbolistas y nos quedamos dormidos en nuestros laureles luego de 2 títulos Sub -17.

La inferiores deben dejar de ser el patio trasero de los equipos mayores, se deben respetar los procesos y lugares de un posible futuro futbolista del primer equipo, pero también se debe formar de manera integral al deportista.

Si se quieren obtener resultados diferentes se debe trabajar lo mental, emocional, lo personal y lo deportivo y consolidarlo con oportunidades en el máximo circuito.

Para esto es necesario que Clubes y Federación se unan en un proyecto similar al que emprendió Alemania luego de diversos fracasos en las copas del mundo, un proyecto ambicioso que contempló la creación de Centros de Alto rendimiento a lo largo y ancho del país. De esta manera no solo aseguró la competitividad de su liga ya que los clubes contaban con instalaciones de primer nivel, sino que creo semilleros capaces de reclutar de cada rincón del país a los mejores jugadores sin importar su estrato social. En estos centros se explotan las habilidades físicas de los jugadores pero también se refuerza el estudio, la estabilidad emocional y mental factores fundamentales para su consolidación.

Estamos muy lejos de este ideal, pero si los equipos y Doña Fede siguen apostando por la inmediatez de los billetes en lugar de proponer un crecimiento total del fútbol mexicano con miras a la obtención de mejores resultados en competencias internacionales, entonces este país nunca dejará de ser el eterno ya merito… Teniendo que conformarnos con ser campeones de la Copa Oro y soñar con avanzar a un quinto partido en una justa mundialista.

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