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La maldición de ser mujer

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Por: Jatzume Hernández @JacJatzume

Muchas personas dirán ¿Por qué tendría que ser una maldición ser una mujer?

La razón es muy sencilla. Ser mujer es una limitación para muchas cosas en todo el mundo, pero por lo menos lo que yo he visto en México es espantoso.

Las mujeres desde que somos pequeñas, tenemos que someternos a las reglas impuestas por un hombre, adaptarnos a lo que la sociedad dice y actúa. Jugar con muñecas para que aprendas a ser una buena madre a futuro, pues como mujer es tu obligación. O jugar a la “comidita” pues tienes que ser una buena cocinera para así tener contento al hombre

¿Cuántas veces no hemos visto estas acciones en otros, o las hemos criticado? Pero ¿Por qué no hacemos algo? Todo comienza desde que somos pequeñas. Ideas como estas nos arruinan desde que somos pequeñas. Y sí por alguna razón tienes la fortuna de tener una madre radical y especial, serás y te enseña a tener convicciones, sueños y ganas de lograr cualquiera cosa que se te ponga encima. Con el tiempo te insertan en una sociedad estúpida y criminal, que solo basta una mirada, una palabra para darte cuenta nuevamente que las mujeres en la práctica no somos ni tenemos los mismos derechos que un hombre.

Quisiera creer que en algún momento las cosas cambiarán, vamos en un proceso social muy, muy, muy lento en donde las transformaciones parecen no llegar a tiempo. Somos las víctimas y terminamos teniendo la culpa de tantas injusticias.

¿Cómo es que no se cuidó? Por eso tiene tantos hijos, ¿Por qué no se defendió? “seguramente vestía de manera provocativa, seguramente era de vida alegre, ¿Por qué sale sin un hombre que la defienda?

¿Cuántas mujeres asesinadas, maltratas o violadas, quieren tener para darse cuenta que no somos tratadas igual? Que en 2018 seguimos teniendo con muchísima fuerza ideas retrogradas que nunca fueron y menos ahora válidas.

El dolor social, familiar y contextual que deja la huella de un asesinato, de niñas que ni siquiera conocieron el mundo, de jóvenes que fueron trituradas mentalmente y física a causa de una violación. Cuanto duele un asesinato… al día en México son asesinadas 7 mujeres o niñas. Las leyes y la impunidad que dejan son devastadoras.

¿Cuántas más?, hasta donde queremos llegar y todo solo por tener una vagina.

Es un insulto y muchas estamos cansadas. Cansadas del machismo del razonamiento incoherentes y caprichoso de muchos hombres que se creen superiores, que lamentablemente fueron educadas por mujeres con esos tipos de pensamientos. ¡BASTA DEL MACHISMO!, no importa de dónde salga.

Quiero libertad y lo grito a los vientos, estoy cansada, fatigada y… ¡hasta la madre!

Deseo un mundo o por lo menos un país en donde pueda salir a la calle y no sea atacada verbal o físicamente por un hombre, los piropos no son agradables, las manoseadas no son agradecidas, y las limitaciones no son bienvenidas.

Que un hombre me mire con morbo no me hace sentir bonita, o sexy. Quiero sacar a mis hijas, primas, hermanas, tías o cualquier mujer sin miedo a que alguien se la lleve para tratarla como sirvienta, como un costal de órganos, o como objeto de placer. Que no sea ofendida con la mirada de algún estúpido depredador, sin importarle que solo pueda ser una niña.

Quiero ganar lo mismo que un hombre. ¡Qué difícil es cuando estudias y te preparas, sufres te desvelas, y sigues así por el tiempo de tu carrera a base de mucho esfuerzo para obtener un bendito papel que al momento de trabajar no le es suficiente a tu futuro jefe, ya que aquel hombre que compite por tu mismo puesto, aunque tiene los mismos estudios que tú, le dan el puesto “pues es hombre” “seguro si sabe cómo hacer bien su trabajo”!

O no falta aquel hombrecillo que se cree muy astuto y te pone en la mala jugada de conseguir tu puesto en base a tu cuerpo, tu cara y peor aún en base a una noche de placer (obvio solo para él) Pero si tienes hijos – uff olvídalo- “seguramente” vas a pedir muchos permisos y no vas a ser eficiente.

¡Qué idiotas! Podemos ser tan talentosas como cualquier hombre, y podemos ser mucho más eficiente, que cualquier otra persona.

Enfrentarse con la realidad es muy triste, pero aún más suponer que por ser mujeres tenemos que ser sumisas, que no podemos platicar con hombre de cosas importantes, de vivir constantemente en un ciclo destructivo.

No es más que una maldición ser mujer, tienes que trabajar el doble para ganar la mitad de lo que gana un hombre, tienes que partirte en pedazos, para “no descuidar las responsabilidades que como mujer te corresponden”, “tienes que tener buen humor, ser cariñosa, y paciente. No puedes tener arranques de enojo, o desesperación pues ya vez, esos cambios te hacen bipolar y por eso es tan difícil entender a una mujer” -NOS HACE LOCAS-

“no entiendo por qué tus cambios, si solo te estoy pidiendo que hagas la limpieza, el orden que la miseria que te doy de dinero te alcance hasta para mis caprichos, que atiendas a los niños, que seas generosa, que trabajes para que me ayudes en la casa, que soportes mis malas contestaciones y que por la noche tengas humor para estar conmigo” ¡CASI NADA! – Dice el hombre ¡IDIOTAS!

¡BASTA!

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